DOCUMENTO DE DESPEDIDA DE ASTURIAS
DE GASPAR GARCÍA LAVIANA
(Sacado de la cinta que hay grabada de viva voz)
Presentación de Mario Garramiola:
Hoy, a 26 de Abril de 1.977, en el Arzobispado de Oviedo, varios compañeros sacerdotes nos hemos reunido con Gaspar García Laviana, para dejar como documento y testimonio de lo que ocurre en el país de Nicaragua a nivel eclesiástico. Y estando presentes las delegaciones de Medios de Comunicación Social del arzobispado, con el refrendo también de nuestro arzobispo D. Gabino Díaz Merchán, delegado de Medios de Comunicación Social, y también el de Sociología Religiosa, Estadística, Delegación de Enseñanza Religiosa, Justicia y Paz y otras organismos más, para hacer una serie de preguntas y ver la oportunidad de que lo hablado quede como documento, en previsión de lo que le pueda ocurrir a este compañero cuando intenta regresar a Nicaragua. Él va hablarnos. Va dejar el documento escrito en el arzobispado de Oviedo y después le someteremos a una serie de preguntas para que nos aclare cual es la situación principalmente en todo Centroamérica, pero también de Guatemala, donde unos compañeros nuestros son destinados a ocupar unas parroquias. Así que entonces, él que se identifique con su pasaporte o su carné de identidad, o con lo que sea y que nos haga la lectura de ese documento.
Gaspar García Laviana:
“Bueno, después de la presentación que hizo Mario, paso a presentarme. Me llamo Gaspar García Laviana; soy sacerdote religioso del Instituto Misionero del Sagrado Corazón. Tenemos obras prácticamente en todo el mundo y concretando más en Centroamérica tenemos misión en Guatemala, en la zona de quiché, donde unos compañeros de aquí de Oviedo van a trabajar, y en Nicaragua donde estamos seis.
Nací en La Oscura, Asturias, el 8 de Noviembre de 1.941. Mi padre se llama Silverio García Antuña, nacido en El Corbero, minero; trabajó 42 años en la mina y ahora está retirado. Mi madre se llama Enriqueta Laviana Fernández y es también de La Oscura, de un pueblo que se llama Las Roces. Llevo 11 años de ordenado. Trabajé 4 años en Madrid y 7 en Nicaragua, concretamente en San Juan del Sur. Mi pasaporte tiene el número 375 y me lo hicieron en Managua, Nicaragua. Bien, esto como identificación.
Pasando ya a la lectura del documento que dejé en Nicaragua, en previsión de que no me dejaran entrar en el país. Este documento quedó en manos de mis compañeros sin fecha, para que ellos la pusieran en caso de que no pudiera entrar. Claro, que el documento solo se refiere a unos hechos que pasaron 4 meses antes de mi venida a Asturias, y el documento solamente contempla la posibilidad de que no me dejen entrar, aunque el peligro persistirá si me dejan entrar y tienen tácticas especiales; porque el no dejarme entrar crearía un problema en el país y posiblemente alguna implicación diplomática y para ellos es posible que les sea fácil dejarme entrar y que intenten hacer alguna maniobra contra mi vida, contra mi trabajo. El documento que dejé en manos de mi compañero Luís Barragán, gallego, es el siguiente:
Documento:
Ante la prohibición de mi entrada en Nicaragua, yo Gaspar García Laviana, me siento obligado a explicar los motivos que tiene el gobierno del General Somoza para tomar esa determinación que viola:
¾ Mi derecho a entrar en el país, ya que entregué 7 años de mi vida al campesinado nicaragüense y no cometí ningún delito penado por la ley.
¾ El derecho a la libertad que tiene la Iglesia Católica para destinar sus sacerdotes al lugar y al trabajo que crea más conveniente para bien de los creyentes.
¾ El derecho que tienen mis parroquianos a recibir mis servicios como cura.
¾ El derecho del pueblo nicaragüense a recibir la ayuda de mi ministerio donde quiera que fuere, como sacerdote de la Iglesia Católica, adscrito a la diócesis de Granada.
Los hechos son los siguientes:
15 de Diciembre de 1976: Me reúno con delegaciones de 14 pueblos campesinos para solicitar maestros a la señorita Elia María Robles, ministra de educación pública de Nicaragua. Se redacta una carta y se envía a la señorita ministra solicitándole maestros para las 14 poblaciones o una respuesta justificando su negativa.
26 de Diciembre de 1.976: Acuso públicamente al Hospital Departamental de Rivas por mala atención a los enfermos y cobros indebidos a los pacientes pobres.
2 de Enero de 1,977: Acuso también formalmente a la oficina de rentas del gobierno y amenazo con llevar a sus jefes a los tribunales si no dejan libres a los campesinos, acusados injustamente de fabricar aguardiente. Un raso de la Guardia Nacional, un funcionario de dicha oficina amenazó con una pistola a un niño de 8 años de la comunidad de Murciélago para que los llevara a los lugares donde los campesinos fabrican el aguardiente. Sin encontrar el cuerpo del delito ni prueba alguna, tuvieron prisioneros a dos campesinos durante todas las Navidades, exigiéndoles 500 córdobas, más o menos 5.000 pesetas, de multa para poder salir libres. Los campesinos salieron libres por esta gestión, pero yo fui el blanco de las enemistades de la Guardia Nacional que regentan la oficina de rentas de Rivas.
31 de Enero de 1.977: Al no recibir respuesta del Ministerio de Educación a la carta enviada en Diciembre pasado voy a Managua encabezando delegaciones de 19 pueblos campesinos para solicitar maestros directamente al Ministro de Educación. La Guardia Nacional me niega el permiso para ir a Managua, pero todos estimamos necesaria la ida al Ministerio y vamos. No nos reciben en el Ministerio de Educación Pública y hago una fuerte crítica al Ministerio de Educación por no conceder los maestros a los pueblos y por no querer oír a los representantes de las comunidades campesinas.
1 al 5 de Febrero: Entablo acusación formal contra dos tratantes de blancas en Tola por rapto, vejámenes a menores, corrupción de menores y graves lesiones a la moralidad pública. El juez del distrito de Rivas cursa orden de arresto contra los acusados. La Guardia Nacional no acata la orden del juez.
6 de Febrero de 1.977: Leo en la radio Rumbos de Rivas la carta pastoral de los obispos de Nicaragua, editada en Enero del 77. Me quitan el programa de la radio y me vienen amenazas del gobierno por medios indirectos. Esta carta fue censurada por el gobierno y no se permitió que se editara en los medios de información, ni que se leyera en las emisoras de radio ni en la televisión. Los informadores del gobierno, (los orejas), corren la voz de parte de los militares de que yo inventé la carta y que usé el nombre de los obispos para incitar al pueblo a la rebelión. Un contacto de la Guardia Nacional me dice que me cuide porque estorbo demasiado al gobierno.
7 al 18 de Febrero: Estando yo ausente en Guatemala, el pueblo de Tola se reúne y redacta una carta con centenares de firmas exigiendo a la Guardia Nacional el cierre del prostíbulo de Tola y la captura de los culpables. La Guardia Nacional no hace caso a la petición del pueblo.
3 de Marzo: El juez único del distrito de Rivas emite la sentencia dictando auto de segura y formal prisión contra los acusados de trata de blancas. La Guardia Nacional se niega a detener a los culpables. Un coronel fue al tribunal a defender a los culpables.
5 de Marzo: Envío el telegrama al ministerio de gobernación pidiéndole se ejecute la sentencia.
10 de Marzo: Responde el ministerio de gobernación que ya se cursaron las órdenes oportunas.
16 de Marzo: Siguen los culpables sueltos y el prostíbulo abierto. En todo ese tiempo me llegan frecuentes amenazas de muerte por parte de los implicados en el juicio, vigilancia continua de todas mis reuniones y actividades pastorales por “orejas” y jueces de Mesta.
17 de Marzo: Relato una carta al General Somoza con copia al Nuncio, al obispo de Granada, al ministerio de gobierno, al embajador de España, a la prensa Novedades y al coronel del departamento de Rivas informándole del incumplimiento de la ley, sugiriéndole que los militares del departamento algo tienen que ver con el prostíbulo, ya que no lo cierran ni detienen a los culpables, y pidiéndole que investigue el comportamiento de los militares, que se cumpla la sentencia y que proteja mi persona porque me siento amenazado de muerte. La censura del gobierno retira del diario La Prensa, negándole la publicación de mi carta al General Somoza.
21 de Marzo: Me busca un agente de la seguridad y me ordena con blandas amenazas que vaya a hablar con el coronel departamental de Rivas. El coronel graba nuestra conversación, en la que mostrando una desmedida amistad, me dice que la Guardia Nacional es mi colaboradora y amiga, que nada tengo que temer de la Guardia Nacional, que si quiero pondrán guardia a la puerta de mi casa para protegerme. Que al gobierno no le conviene que me pase nada, pues la Guardia va a ser acusada del asesinato. Que ningún miembro de la Guardia va atentar contra mi vida porque él nunca ordenará eso. Y me recuerda el asesinato del jesuita salvadoreño P. Rutilio Grande y me, dice que tenga cuidado porque la mafia puede hacerme lo mismo y que yo hago mal en no aceptarle un guardia en la puerta de mi casa. Desde ese momento supe con claridad que la Guardia Nacional estaba preparando mi muerte, porque esa cinta grabada probaría la inocencia de la Guardia, una vez que me mataran y podrían echar la culpa a los que negocian con los prostíbulos o a cualquier otro elemento. De acuerdo con mis compañeros decidí tomar unas vacaciones en mi casa, esperando a que entre tanto bajara un poco la tensión. Al regresar a Nicaragua para reintegrarme a mi trabajo, me encuentro con la desagradable sorpresa de que el gobierno de Nicaragua no permite mi entrada. P. Gaspar García Laviana.
Se envía copia al Nuncio de su Santidad, al obispo de Granada, Conferencia Episcopal, embajador de España, clero de la Diócesis, delegados de la Palabra de Dios, cursillistas de Cristiandad, prensa nacional y extranjera.”